Despertando del invierno
tras el letargo del alma
que fue arduo eterno.
Reavivando los sentidos
amaneciendo tras tiempo
de descanso prometido.
Pequeños luceros se destapan,
desde la oscuridad observan
y amaneceres atrapan.
Las orben giran y buscan el sol,
se asoman hambrientas
para hallar el calor...
La piel se estremece,
vuelve a sentir la magia
que en primavera renace.
La brisa cabellos mece,
sedas de oro y ocre,
brisa que en el mar perece.
Vuelve, se recrea, trae olores diluidos
y compone música para tus oídos
que al escuchar sueñan despiertos.
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